Declararse insolvente puede frenar embargos y dar un respiro frente a los acreedores, pero también deja huellas en la vida crediticia que pueden tardar años en borrarse. Declararse insolvente puede parecer una salida rápida para quienes ya no encuentran cómo responder a sus deudas. La Ley 2445 de 2025 y los artículos 545 y 546 del Código General del Proceso establecen que, una vez admitido el trámite, se suspenden embargos, procesos ejecutivos y cobros coactivos, y se abre un